Como han cambiado los tiempos, que ahora uno elige cómo quiere vivir, qué comer, cómo vestirse, en fin. Todo está tan democratizado que incluso uno elige qué información quiere, entre un mar de páginas web que ofrecen de todo, sin salir de tu casa.

Pero eso no es lo más alucinante, sino el hecho de que ahora los mismos usuarios somos capaces de publicar prácticamente lo que se nos de la gana, sin mediación alguna. Solo basta con saber un mínimo acerca de la red. Por poner un ejemplo, hace algunas semanas que circula en youtube un videoclip de un cumbiero ecuatoriano llamado Delfín (1). El hombre ya es famoso, al menos a nivel sudaméricano, y todo por cantar algunas huevadas con mala dicción acerca de su “amorcito” que trabajaba “en Torres Gemelas”. Con esto, la revista Time no se equivoca al elegirnos a quienes usamos la Internet como herramienta de difusión de información, opinión o entretenimiento, como personajes del año (2).

Se trata de darle libertad al ciudadano para ser “él mismo”, de eso se trata la libertad liberal a fin de cuentas. Uno es libre en tanto vive a su manera, se diferencia del resto por su particularidad. Esas diferencias son las que vemos a diario en todos lados, ¿no es acaso el slogan de las colonias Lacoste “Tu fragancia a tu manera”?. Lo vemos en los comerciales, en la calle incluso, por algo, no se, la marca de los punks son las zapatillas All Star, o es facil reconocer a cierto estilo de chicas que compran su ropa en El Gato Espacial. Así, ¡la particularidad parece estar en los productos que uno consume!

Ahora, volviendo al tema, como han cambiado los tiempos que ahora quienes ponemos la información somos nosotros los usuarios. Esto permite un nivel de especificidad alucinante, porque quien escribe de algo es porque es un tema que le interesa, es decir, que conoce y que tiene una opinión formada sobre el tema. Tomemos como ejemplo a la Wikipedia. Yo mismo puedo escribir ahí sobre lo que se me antoje, pero no me voy a poner a hablar de Partículas Elementales si no sé nada del tema, a la semana, o menos, ya alguien habría corregido mi artículo (and so, and so…). El hecho de que alguien externo corrija aspectos de un trabajo que uno hace, finalmente lo que hace es enriquecer el contenido y agregar aspectos que uno no conocía, o que olvidó poner.

En el caso de fenómenos como Youtube.com la cosa es más burda, podría decirse, ya que uno publica y no hay lugar a correcciones (tal vez haya eliminación de videos que atenten contra las políticas del sitio) y permite publicar sencillamente cuanto video quiera uno publicar y ser visto por completos extraños al rededor del mundo. Lo mismo sucede en los Blogs, en el cual una, o un grupo de personas publica a discreción sin que nadie le quite tal derecho. Y es que tal parece que la web, como herramienta del sistema, permite el anti-sistema, o en todo caso, ha escapado al sistema al punto que hemos llegado en este momento.

Y no es que las grandes empresas no muevan dinero y control sobre la Internet. Obviamente que lo hacen, y las cantidades de dinero que se mueven son alucinantes, basta recordar los $1650 millones que pagó Larry Page (en la foto) a los dueños de Youtube.com para comprar la página (3).

Sin embargo, lo que quiero resaltar es que el usuario de Internet ha pasado a ser de un simple espectador, como alguien que va a la Biblioteca y lee libros escritos por otros, a ser el creador de mucho lo que contiene.

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(1) http://www.youtube.com/watch?v=UdO8TlqXqXI

(2) http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1569514,00.html?aid=434&from=o&to=http%3A

(3) http://news.aldiainc.com/press.php?article=22863&section=49&edition=330

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Acerca de la hora del pucho

La hora del pucho es una anecdota real, me la contó mi papá la noche anterior a las Bodas de Oro de mis abuelos en Totoritas. Esa noche, junto con mis primos, nos quedamos tomando vino hasta las 4 de la mañana en la terraza de la casa, mientras componíamos una canción para los abuelos. Así, pasó que los cigarros, que no son eternos, se acabaron. Eran las 3 de la mañana, más o menos, y no había tienda, bodega, nada abierto! Por lo tanto empezamos a fumarnos lo que quedaba de las colillas. Así nos enteramos de lo que era “La hora del pucho”

La hora del pucho es precisamente el momento en que se acaban los cigarros y uno recurre a las colillas. El nombre se lo atribuyó a mi abuelo Pepe Amézaga, que en sus años mozos solía quedarse hasta altas horas de la madrugada tocando la guitarra con sus amigos, y cuando los cigarros se acababan era el momento de recoger y acabarse los puchos del cenicero.

No recuerdo las palabras de la canción que le escribimos, salvo por el inicio… “Miraflores del 55, Pez Hermoso reemplazaba corbatas por correas…” Lo que recuerdo claramente fue esa noche de guitarras y vinos, y puchos, y primos, y playa…

Tiempo muerto

Hay quienes hacen arte con un pincel, un lapicero o plumones; otros, con un poco de barro emulan a Dios en el día en que creó al hombre; hay mil maneras de hacer arte. A mí, personalmente, me gusta detener el tiempo con una cámara. Es una forma de protesta en tiempos en que todos corremos como condenados, ¿hacia donde? a la mierda. Y el problema precisamente es que “tiempo es oro”, y es una vorágine hambrienta de humanidad porque sin plata no eres nadie, y para conseguir plata hay que correr, ¿y para qué quiero plata yo? ah… verdad, para comprarme esa cámara tan paja que vi en Amazon.com y poder seguir tomándo fotos, o en todo caso para arreglar y comprarle lentes a mi Minolta X-300 tan viejita y linda que tengo.

Detener el tiempo, sería bueno de vez en cuando, ¿no lo creen?. Tal vez apoyar al esfuerzo de muchos europeos (a costa de caer en algún tipo de discriminación sigo pensando que son el pueblo más culto del mundo) de ralentizar las cosas. Yo apoyo el movimiento “Slow Europe” y espero que se haga poco a poco un movimiento mundial. Así, tal vez, la gente viviría sin tanto estress en primer lugar… o se preocuparía en vivir, más que en sobrevivir.

Todo esto parecen los sueños de un romántico idealista, pero ¿acaso no lo fueron también todos los que lograron cambiar el rumbo de la historia?. No pretendo cambiar la historia yo solo, pero si puedo aportar una idea y más aún, apoyar ideas que ya existen y siguen gestándose, podré seguir durmiendo tranquilo por las noches, aunque el dinero me sea esquivo.

Esto es solo un burdo boceto incompleto de lo que pretendo que sea un artículo más largo y desarrollado… por el momento, apelo a que mis lectores piensen un poco acerca de la manera de ir más lento, disfrutar de los momentos de ocio (nos lo hemos ganado a punta de revoluciones sangrientas) y sobre todo de las cosas pequeñas de la vida. A propósito de eso, he colgado en otro blog que tengo un artículo anónimo que habla al respecto: http://kantelimparcial.blogspot.com/2006/12/interesante-testimonio-de-un-sabio.html