Hay cosas que son universales…

Como la maestría de algunos artistas para hacerme recordar a nuestro presidente, el Rey Sol Alan II…


Gracias Quino!

La Hora del Pucho cumple un año!

¿Alguna vez les ha pasado estar tan estesados que se les olvida alguna fecha?

No se pierdan de esta: el 6 de noviembre, o sea, hace casi un mes, MI blog cumplió un año. Y no se lo he celebrado como se debe. Por ello, he decidido resucitar un viejo post de mi difunto blog. Se trata de la introducción a la novela de ciencia ficción que nunca escribí, pero que tal vez podría ser ocasión para animarme a abrir un blog que relate precisamente aquello que aquí les posteo.

He de precisar que el texto fue escrito por un amigo mio a partir de un borrador que le pasé. Estábamos redactando la historia del RPG que jugábamos en la época.

Diario de Allan Stinger
Domingo 22 de noviembre de 2105

Situación Mundial hacia 2105:

Hacia mediados del siglo XXI, la República Popular de China había logrado un poder económico, político y militar sobre todo el sudeste asiático. El comunismo chino ya no hubiera podido haber sido reconocido por Mao, sin embargo; los principios de izquierda se habían arrimado para dejar paso a una economía de importación. Las tensiones entre EEUU y China se intensificaron, empezando así la Tercera Guerra Mundial, evento que detonó con la invasión militar a Taiwán por parte de China.

Durante la guerra, los ejércitos Aliados (EE.UU. – UE) lucharon en distintos frentes contra el Ejército Popular, produciéndose muchas masacres, tanto entre blancos militares y poblaciones civiles. Fue además una guerra nuclear que devastó completamente EEUU y China. 17 bombas atómicas, tres bombas de hidrógeno y una bomba de neutrinos fueron detonadas durante la guerra. En uno de los puntos más dramáticos, Washington DC fue destruida por una bomba H, dejando a los norteamericanos sin gobierno político centralizado; la población civil de USA se vio diezmada por este y otros ataques, siendo la mayoría de sobrevivientes afroamericanos. Fue un momento clave para EEUU pues se formaría un gobierno militar por primera vez en su historia. Sin embargo, la cúpula gubernamental china era virtualmente indestructible: su sede de gobierno se encontraba en una estación espacial en órbita terrestre. Ni el mayor esfuerzo de guerra pudo evitar la derrota de los EEUU. Tras la rendición de los norteamericanos, se firmó el Tratado de Sydney, que determinaba que EEUU sólo tenía soberanía sobre su ejército. Sus tierras estaban áridas y secas por las bombas, miles de millones habían muerto. El gran Imperio había caído.

Para inicios del siglo XXII, Europa había sido reconstruida, al igual que lo había sido a partir de 1945. Su sistema de gobierno pasó a ser socialdemócrata, habiendo formado, una vez mas, una confederación; Rusia, en cambo, es una de las dos potencias capitalistas, seguido la brutal inserción del capitalismo luego de la caida del comunismo. Esto genera los actuales choques entre rusos y europeos.

China pasaba a ser la primera potencia del mundo, declarándose, poco después de la guerra, un Imperio. Descendiente de Puyi, el Ultimo Emperador, y ligado al antiguo Partido Comunista (ahora, la Corte Imperial), el Emperador es de origen divino, mandado por el mismo Cielo, y es líder tanto político, como religioso y militar.

Norteamérica no ha sido reconstruida. Quedan algunos pueblos y sobre todo granjas comunales, donde la ley se rige con un sistema de “vigilantes”. El ejército y los sobrevivientes más pudientes se trasladaron a Sudamérica, donde se realizó el proyecto de mayor envergadura de la historia: la construcción de 13 MegaCiudades, conglomerados urbanos de cientos de millones de personas, colmenas humanas de pisos interminables, una zona de capitalismo feroz, con guerras económicas y políticas libradas por las MegaCorporaciones, dueñas absolutas del poder.

En África, los niveles de pobreza han llegado a extremos infrahumanos. En algunos paises el hambre ha hecho que la gente vuelva al canibalismo y las religiones basadas en la magia. El apartheid es practicado con aún más violencia en Sudáfrica, y similares políticas son seguidas en países con población colonial blanca. El norte está dominado, por su lado, por el Islam, habiendo guerras étnicas y civiles por doquier.

Australia es una de las pocas, si no la única, república independiente y neutral. De hecho, los remanentes del gobierno norteamericano y demás gobiernos que así lo quisieron se establecieron ahí, y muchos la llaman por lo bajo la “New America”, el adalid de la libertad y paz mundial.

La situación geopolítica del mundo en el año 2105 es de tensión, una tensión constante que se vive, se come y se respira todos los días. África es un polvorín, pero es debil y desorganizada. Sin embargo, el Imperio Chino, amo económico y político del mundo, teme el poder de las MegaCorporaciones, y éstas a su vez ven un excelente mercado en la población china. Una nueva guerra podría estar gestandose en ese momento…

Al fondo (siempre) hay sitio

Haciendo uso de su carnet de investigadora de la Biblioteca Nacional, mi enamorada encontró este curioso artículo de Enrique Valls titulado “El Autobús y las Sardinas”. Lo risible es que el mismo fue publicado en Ultima Hora (agarrense) el 7 de julio de 1978… y ya la cosa funcionaba como ahora, casi 30 años después.

Disfrútenlo

El autobús y las sardinas (Enrique Valls)
Ultima Hora, 7 de julio de 1978.

El literario “Tranvía llamado deseo” debía decirse ahora en Lima “una lata de sardinas llamada microbús” y en efecto, todos los inconvenientes del microbús se derivan de si en el fondo estos trastos rodantes – salvo honrosas excepciones – no son sino envases en donde se apila a la gente lo mismo que a las sardinas en una lata de conserva.

El subir a un micro y amontonarse como carga en uno de los tantos que renquean por Lima produce una deshumanización del usuario. El microbusero considera a sus clientes como paquetes. Cuando uno sube a uno de esos folklóricos e inefables vehículos, el conductor o el otro folklórico que cobra gritan: “atrás hay sitio”. No lo hay, pero el sufrido bulto (es decir, el pasajero) gatea sobre las cabezas de los otros pasajeros (es decir, los bultos) hasta que finalmente queda empaquetado convenientemente entre siete u ocho más en un espacio de dos o tres centímetros cuadrados.

Hay que reconocer sin embargo el aporte que los microbuses han hecho en el terreno de la investigación física. En efecto, hay un principio que señala que dos cuerpos no pueden ocupar un mismo lugar en el espacio. Falso. En los micros, siete u ocho cuerpos (o sea, el bulto pasajero), ocupan el sitio de uno solo. Es un descubrimiento de primera magnitud que debería ser incorporado en los textos de física. Se reprocha a los microbuseros que sean así o asá, pero, ¿qué otra actitud van a tomar ante la presencia de tantos bultos en su carro? Los bultos no opinan. Simplemente se les arroja en un sitio, hasta que de un empellón se les deposita en el medio de la pista, en una esquina o encima de un ambulante.

Por eso, yo quiero hoy romper una lanza a favor de los microbuseros. Su deformación profesional les impide darse cuenta de que los usuarios son personas. A fuerza de apiñarlos los han tomado como carga. Yo pienso en que el el día en que lleguen a comprender que no son carga sino personas, la actitud de los dichos caballeros cambiará. Y una buena manera para que cambiaran de ética sería meterlos a todos en un micro, con carga, y llevarlos de Lima a Chorrillos, ida y vuelta. Ya verían entonces ustedes cómo todo iba a arreglarse. No hay como predicar con el ejemplo.

(La foto es mía)