Muertos de frío

Hace un par de años, asistí a un Focus Group en el que, primero, observamos varios diarios locales y buscamos cuántas veces aparecía mencionado, si mal no recuerdo, el tsunami en Asia. Luego, se nos pidió buscar cuántas veces aparecían noticias sobre las muertes relacionadas al friaje en la sierra sur. Los resultados deben imaginarlos: una de las conclusiones de ese focus fue que la diferencia entre “la noticia del momento”, el tsunami, y el “problema de siempre” era abrumadora. La noticia del tsunami era más impactante y aseguraría las ventas. Sin embargo, las muertes del friaje se mencionaban poco y en notas generalmente cortas, si se mencionaba el tema.

Eso fue hace 2 años, si no me equivoco durante el segundo semestre de 2007. En ese tiempo, hemos visto el desarrollo de redes sociales como Facebook a niveles de conectividad nunca antes vistos. Hemos seguido con el corazón en la boca la candidatura y victoria del primer presidente afroamericano en EE.UU. Lima fue rota y vuelta a armar (a medias, sin resolver nada), nuestro gobierno firmó sendos acuerdos internacionales con gran pompa y anunciando cifras pantagruélicas y nuestra clase política sufrió un buen remesón con el escándalo de corrupción de los petroaudios. El mundo se paralizó con el advenimiento de una crisis anunciada como la peor desde 1929. Finalmente la amenaza de pandemia generada por el virus A-N1H1 pandemia amenazó al mundo y generó pánico durante cerca de mes y medio.

En ese miemo tiempo, las cosas no cambiaron mucho en muchas comunidades campesinas del sur de nuestro país, donde la posta más cercana etá a al menos una hora de camino a pie. En los últimos dos meses, mientras el mundo contaba los casos de gipe porcina por miles, de los cuales al final murieron unos 90 en total, en la sierra peruana morían, al 25 de mayo, 133 niños por culpa del frío, la mayoría menores de 5 años (visto primero en el Utero). Los medios, preocupados por otros temas, le prestaron muy poca cobertura a este tema.

Por otro lado, el tema de un grupo de chiquillos de un colegio A-1 que llegaron con síntomas de la gripe porcina ocupó varias primeras planas y varias horas de reportajes en TV.

Por eso, yo también me sumo a la campaña del blog El Higado de Aquiles y pongo mi pedacito de hígado.

Sacramento homeless camp

Primero, una simple y bastante gráfica explicación de la crisis económica (por Jonathan Jarvis):

(También pueden encontrar una versión en español aquí)

Segundo, unas palabras de Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos:

Considero que las entidades bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que la fuerzas militares… Si los ciudadanos americanos permiten a los bancos privados controlar la moneda, primero mediante la inflación, y después mediante la deflación, la banca y las corporaciones que proliferen alrededor [de los bancos] despojarán a los ciudadanos de toda la propiedad hasta que sus hijos se queden sin casas en un continente que conquistaron sus padres y a quienes pertenece todo lo que haya alrededor. (1802)

Finalmente, la cruda realidad, filmada, colgada en Youtube y con el siguiente comentario:

This location is literally in my backyard. I have watched it grow from a handful to hundereds overnight. Current estimates are at 1200 people within several more camps like the one in the video.

(Este lugar es literalmente mi jardín trasero. Lo he visto crecer literalmente de un puñado a cientos de personas de la noche a la mañana. Se estima que hay 1200 personas en varios campos como el del video)

Y lo peor de todo es que los mismos que decían que el Estado no tenía por qué meterse en la economía exigieron un rescate de cientos de millones de dólares, pagados de los impuestos de los ciudadanos, para seguir timbeando.

Una limosnita…

Yo no suelo soltarle plata a nadie, sobre todo después de una vez que vi a un joven estudiante a la vez trabajador que llevaba chimpunes dorados. Esa vez me puse a pensar en algo que alguna vez me había hecho notar un amigo. Me decía que no era posible que una persona con una necesidad real tuviera los recursos para comprarse zapatillas nuevas, por ejemplo. Me puse a pensar que tal vez se trataba más de un negocio rentable que de una necesidad.

Bueno, esta mañana, un amigo me pasó un mail con un powerpoint sobre el tema. Se los dejo en este link por si les interesa chequearlo.

En resumen, la presentación hace un cálculo aproximado de lo que recauda en promedio un limosnero en cada rojo del semáforo, que dura aproximadamente 30 segundos. Calculando que saca 50 céntimos cada vez que el semáforo se pone en rojo, un limosnero lograría recaudar 30 soles cada hora. Esto es, que trabajando 8 horas diarias, 6 días a la semana (es decir, 48 horas a la semana), se levantaría 1440 soles semanales, que multiplicados por cuatro semanas, dan 5760 soles. Hay incluso que considerar que el mes no tiene cuatro semanas exactas. El powerpoint habla de entre 3000 y 6000 soles al mes.

El negocio, sin embargo, no queda allí. ¿Qué hay de los padres que mandan a sus hijos a pedir en los semáforos? Es decir, los peruanos convivimos con la explotación infantil a diario y en vez de combatirla, la alimentamos con cada moneda que le damos a un niño con la carita pintada de payaso. Es una realidad dura, pero cada vez que, por pena o tal vez por culpa, le damos una moneda a un niño, estamos avalando la explotación de niños que deberían estar en el colegio o, en algunos casos, ayudando a sus papas, pero en tareas honestas.

El mail que me mandaron traía además el comentario de mi amigo, que agrega una arista al problema.

Lo que falta decir aquí es que esos 3000 o 5000 soles no se los lleva solito el mendigo, de ahí tiene que repartir a los policías y serenazgos que lo dejan trabajar, haciéndose de la vista gorda y a los matones que se ocupan de “cuidarle” el territorio. ¿O como explicar que siendo tan rentable el negocio no haya 200 mendigos por semáforo? Si hiciéramos la prueba de ponernos a mendigar en un semáforo de la Javier Prado, es seguro que en menos de 1 hora nos sacan a patadas.

La foto me la robé de este blog, que tiene un pequeño post sobre por qué nunca da limosna.