El desarrollo sostenible

Este “comic” me lo mandó mi chica por mail y me pareció buenazo compartirlo en el blog.

Disfrútenlo!

(Si lo quieren ver en grande, hagan click aquí)

Los movimientos de la comunicación política

En una democracia que funciona, el equilibrio entre poder político, medios de comunicación y opinión pública (lo que Wolton llamó “Comunicación Política“) se da gracias al flujo de comunicación entre estas tres esferas. Es decir, la clase política escucha a la opinión pública y toma decisiones sobre esta base. Los medios cumplen, en este estado de equilibrio, el papel de mediadores entre la política y las corrientes de opinión.

Así, el esquema, a grandes rasgos, de las tres esferas en armonía, sería el siguiente:

Com política

Obviamente, esta es una visión teórica de lo que debería suceder. En la realidad existen distintos círculos dentro de cada esfera y se producen siempre acercamientos o alejamientos entre los distintos círculos. Por ejemplo, un político de “izquierda” no piensa igual que uno de “derecha” y por lo general pueden haber tensiones entre ellos. Lo mismo pasa en los medios: habrá periodistas más cercanos a ciertos políticos, otros más entendidos con la opinión pública, etc.

Además, como acabo de mencionar, lo mostrado en el esquema no funciona en bloques y por lo general las relaciones son más complejas. Pero para efectos didácticos, el grafico muestra bastante bien la teoría de Wolton.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando existen corrientes de opinión que no son escuchadas? Por lo general, se produce un divorcio entre opinión pública y medios/política. Esto es algo que sucede mucho acá en Perú. En este caso, los medios y los políticos suelen quedarse en el plano del día a día, de las declaraciones del Ministro o el Congresista, o el Funcionario, sobre tal o cual tema, sobre el pequeño escándalo de la amante de tal o cual político, etc. Esto es conocido, pupularmente como “discusiones bizantinas“, es decir, discusiones que muchas veces no tocan problemas de fondo, mientras allá afuera existen corrientes de opinión no atendidas y que pueden ser caldo de cultivo para outsiders, medidas de fuerza, etc.

Com política IICuando se ignora demasiado a la opinión pública, ocurre un quiebre en el esquema. De pronto, medios y opinión pública se alinean contra la clase política y es en esos momentos en que empiezan a rodar cabezas. Cuando los medios y la opinión pública se alían, la esfera política tiene dos opciones: o empieza a perder piso, o se suma a la alianza. Es en estos momentos en los que se dan cambios de gabinete, renuncian (o debieran renunciar) Ministros y otros funcionarios, etc. Pues sin apoyo de la opinión pública o de los medios (peor aún sin el apoyo de ninguno) los políticos no pueden hacer nada. Sus acciones de deslegitiman y la única forma de estabilizar la situación es el cambio de rostros.

Com política IIILamentablemente tiene que pasar algo como Bagua para que la cosa de un giro de este tipo, al menos si se trata de una protesta social.

Así pues, no estamos aislados. En una sociedad que se dice democrática y, sobre todo, en la que los ciudadanos se consideran libres, las clases políticas, los medios y la opinión pública están estrechamente ligados y es deber de nosotros los comunicadores y de todos los ciudadanos hacer entender a los políticos que los límites de la democracia los ponemos nosotros. A fin de cuentas, somos nosotros quienes los pusimos ahí.

Memorex

La memoria es frágil. Por eso, el ser humano ha inventado todo tipo de tecnologías para registrar su paso por el mundo, desde la escritura en pedazos de cerámica hasta el video de alta definición. De hecho, la historia humana está basada, en buena parte, en registros escritos y visuales. Gracias a los registros, los expertos son capaces de estudiar hechos ocurridos incluso hace 5000 años.

El problema se da cuando no existe la voluntad de recordar. Cuando un grupo de personas con suficiente poder se encargan de dificultar el registro de evidencias e historias, o la publicación de las mismas, estamos ante un fuerte problema social: el olvido. En el Perú, tras casi dos décadas de violencia política, aún vivimos en el olvido. Lo demostramos cuando permitimos el regreso de Alan García a la política peruana, por ejemplo, o cuando usamos argumentos como “pero ahora estamos mucho mejor que hace 25 años”. Solemos olvidar (o más bien ignorar) las atrocidades cometidas por el ejército en la lucha contra Sendero Luminoso o, peor aún, las justificamos diciendo que ellos pacificaron el país. Una cosa es la lucha justa y necesaria contra un enemigo fanático y otra, muy distinta, es coger algunos campesinos al azar y asesinarlos por considerarlos sospechosos.

Tenemos actualmente en Palacio a una persona responsable no solo del colapso económico de nuestro país, sino también de la muerte injustificada de miles, incluyendo la matanza de los penales. Si bien los muertos de dicha matanza eran reos acusados de terrorismo, además amotinados, nada justifica que, una vez rendidos, se les repasara a punta de ametralladora.

Cada vez que paso por Lurín veo las pintas de “Fujimori inocente: estamos esperando tu regreso” y me indigno cuando escucho a su sus seguidores hablar de “inocencia” o realizar maniobras políticas para su absolución en el futuro. No se es inocente cuando se da un Golpe de Estado, se lleva una política de acallamiento de la oposición y se pretende burlar la ley para tratar de perpetuarse en el poder. Es cuestión de sentido común.

Por ello creo no solo necesaria, sino urgente, la construcción de un museo permanente de la memoria. Un lugar donde cada peruano pueda reflexionar y comprender qué pasaron las víctimas de la violencia política. Por eso es indignante ver cómo el gobierno rechaza la oferta alemana de 2 millones de dólares con argumentos como que “el Perú no necesita museos mientras sea pobre y con carencias sociales” (Antero Flores Aráoz), pues, de alguna manera el mensaje oculto es “tenemos que mantener al Perú ignorante para seguir haciendo lo que nos de la gana).

De hecho, yo también me pregunto cómo dormirá Alan García por las noches… y Fujimori, y todos los que participaron en todos los actos de crueldad.

Los derechos humanos

Me encontré en Alt1040 un video bien interesante que quiero rebotar.

Un poco de Historia: Luego de la Segunda Guerra Mundial, tal vez el periodo de guerra que más víctimas cobró en tan poco tiempo (se estiman unas 61.8 Millones de personas en 6 años de lucha), la recién creada ONU tenia como misión servir de mediadora en las relaciones entre los países. Se creó, entre otras, una comisión de Derechos Humanos que se encargara de hacer una síntesis de los derechos fundamentales de la humanidad.

En 1789, con la Revolución Francesa, ya se había redactado un primer ensayo de dichos derechos. Basados en las ideas ilustradas del siglo XVIII, esta declaración de derechos buscaba abolir los “derechos divinos” y “de sangre” de la nobleza francesa. Desde entonces gran cantidad de personas ha luchado por preservar y hacer cumplir estos derechos e incluso expandirlos. Así, por ejemplo, se determinó el sufragio universal para evitar que solo los poseedores de tierras pudieran votar, el voto de las mujeres, la abolición de la esclavitud, las leyes que protegen al niño, etc.

Sin embargo estos derechos siguen siendo pasados por alto todo el tiempo. Hitler, por ejemplo, creía que sólo los fuertes debían sobrevivir y que lo “humanitario” eran estupideces religiosas. Si nos fijamos en los acontecimientos de los últimos sesenta años, podremos notar que la situación en Derechos Humanos no ha mejorado. A pesar de los esfuerzos de la ONU aún no se han erradicado los bombardeos a civiles, las violaciones a mujeres, la extrema pobreza, la tortura, las desapariciones forzosas, y todas las desgracias que traen tanto el enorme negocio que significa la guerra como la voluntad de unos pocos.

Latinoamérica no se ha mantenido alejada de esta realidad. De hecho, los últimos 60 años en América Latina han sido los peores en materia de Derechos Humanos. Gobiernos dictatoriales, alternados con gobiernos civiles populistas, crisis económicas, guerras internas (y externas) se han sucedido y han ocurrido en casi todos los países del continente. Solo en Perú hemos tenido, tras el gobierno de Velasco, un periodo de 12 años de extrema violencia, más 8 de una dictadura militar con rostro civil.

Los últimos años, digamos que a partir de 1997, han sido de mejora econónica, pero ¿a qué precio? Los eslóganes gritan que El Perú Avanza, pero las protestas siguen siendo reprimidas de manera brutal, se pretende amnistiar a los militares involucrados en crímenes de lesa humanidad y la libertad de prensa no es respetada, salvo que se hable bien del gobierno. Puedo decir, pues, que nos falta mucho para siquiera empezar a entender de qué hablamos cuando tocamos el tema de los derechos humanos.

La versión en español de la declaración la pueden ver aquí

La necesidad de diálogo en Bolivia

Es interesante ver cómo hay patrones que se renuevan cada cierto tiempo en contextos históricos particulares. Lo que sucene en estos momentos en Bolivia no es nuevo, ni es algo único en la región. Es lo mismo que ha ocurrido en Kosovo y en Osetia del Sur hace poco y es un problema muy relacionado con el concepto de Nación. A fin de cuentas, ¿cuáles son las características que debemos cumplir las personas para decir que pertenecemos o no a una nación? Por un lado, una nación política sería aquella referida a la jurisdicción de un Estado en un territorio. Por otro, una nación cultural se referiría más bien a una comunidad de seres humanos con rasgos culturales comunes, no necesariamente dueños legales de un territorio.

Las Naciones como las conocemos son las del modelo europeo del Siglo XIX. Un caso es el de Alemania, una confederación de Estados esparcidos y parcialmente en guerra entre ellos que mantenían un idioma común. Acá pasó que Prusia, el más grande, decidió irse a la guerra contra Francia y de paso jalarse a los demás estados alemanes. A esto se le llamó la Unificación Alemana. La tendencia actual parece ser la contraria. Asumiendo su diferencia del mundo y remarcando sus rasgos particulares, una comunidad busca autodeterminarse y llamarse a sí misma “autónoma”. Un amigo estudiante de historia en San Marcos me contaba esta mañana que en Santa Cruz ondea la bandera cruceña y no la boliviana. Un acto separatista.

La situación boliviana se complica porque, por un lado, entran en juego otros intereses. Hay mucho capital internacional operando en minas, gasoductos, pozos petroleros, etc. A ellos no les conviene que Evo Morales los estatice. Por otro lado está Hugo Chávez, quien manda a la mierda a los Yankees para solidarizarse con el país altiplano. Ahora, mientras Venezuela promete enviar tropas si Evo fuera derrocado, el resto de sudamérica se sienta a conversar.

El discurso de Chávez, curiosamente, no deja de tener algo de razón: Sudamérica, desde que es libre, ha dependido siempre del capital europeo y luego estadounidense y, obviamente, han hecho con nosotros lo que han querido. A decir, verdad, siempre hemos estado misios, libres al fín, pero llenos de deudas, en primer por las guerras de independencia. Sin contar las andadas de los caudillos, las guerras internas y, sobre todo, que no hemos resuelto el problema del indio, que desde la colonia ha sido explotado sin descanso. Personajes como Chávez o Morales serían las voces extremas de una nación cansada y bastante frustrada. Ahora, es verdad que se trataría de Chávez más que de Morales, como lo menciona Alvarez Ródrich en su columna del domingo. De él, me robo un parrafito:

Chávez siente que Bolivia es una colonia venezolana, mientras que Morales se comporta frente al locuaz venezolano como su empleadito. Chávez significa para Evo un mentor, padrino, acompañante de aventuras –como expulsar embajadores de Estados Unidos–, y defensor a cualquier costo, lo que se ha expresado en el anuncio de que, si se produce un intento de golpe a Morales, el Gobierno venezolano intervendrá en territorio boliviano para armar cuantos Vietnams sean necesarios.

Ahora, ¿vale la pena pelearse? Tal vez no. Tal vez vale la pena sentarse a conversar y tratar de ponerse de acuerdo. Yo no creo que Morales quiera iniciar una guerra civil, ni que los cruceños quieran comprometer su industria. Ambas naciones deberían ser capaces de convivir en el mismo territorio, al menos por un afán de supervivencia. Como dice Godoy, “la crisis reside en la falta de voluntad de ambas partes de emprender un diálogo en serio.” Las partes del conflicto deberían ser capaces de resolver sus problemas, ayudados por la mediación de sus vecinos, pero sin la injerencia de ningún Estado.

Augusto Álvarez Rodrich: Vietnam al ladito nomás

Utero de Marita: Váyanse al carajo, yankis de mierda

El Morsa: Continúa la crisis en Bolivia

DTP: Bolivia

Por eso hermano proletario, con orgullo yo te canto esta canción. ¡Somos la revolución!

Hoy es el tan anunciado paro. Como le comentaba a un amigo, a decir verdad no creo que mañana las cosas hayan cambiado. Quienes marchan hoy son grupos distintos, con distintos intereses que hoy unen sus voces, pero mañana reclamaran al gobierno cosas muy específias de sus problemas específicos. Es una pena, porque, a falta de una oposición política, tampoco hay un frente social organizado.

Seguramente, como menciona De Belaúnde, mañana la prensa oficialista dirá que el paro fue un fracaso, que fueron unos violentos y que todas las organizacines terroristas del mundo estaban detrás de la movilización. Curioso, cuando el gobierno usa el terrorismo como herramienta para disuadir los ánimos. Por que seamos francos, usar a Montesinos en un spot, además pagado con plata del Estado, es terrorismo. Esto último es preocupante. El gobierno quiere que haya violencia para justificar acciones aún más perversas y mostrarse como el héroe de la película. Digno de Maquiavelo.

Ojalá los manifestantes no respondan violentamente a las incitaciones del gobierno. En el último paro, el del 2004, el único momento de violencia lo protagonizó el señor que ahora es presidente. Sí, Alan, no nos hemos olvidado de la patada que le metiste a Jesús Lora por ponerse frente a ti. (Lamentablemente no he podido encontrar un video que no tenga alguna modificación, pero este es el mejor que he encontrado). La cara de Alan lo dice todo.

Claro, como en esa época Toledo era presidente…

Bonus track: Ska-P – El Vals del Obrero (cuya letra inspiró el título de este post)

Un cóctel de frustración, baja aprobación y desigualdad

El último conflicto en Moquegua responde a una tendencia que desde hace algunos años ha puesto en evidencia que, si bien el Perú ha crecido económicamente, la desigualdad de los ingresos sigue siendo un problema serio. Asimismo, los lugares donde se encuentran los conflictos más severos son aquellos en los que la aprobación presidencial es críticamente baja. De hecho, las demandas de la población suelen pasar por la gestión del gobierno y sus políticas socio- económicas.

Según la última encuesta de El Comercio, elaborada por Ipsos Apoyo, la aprobación del presidente Alan García es de 30% a nivel nacional. La misma encuesta le otorga 7%, en promedio, en las regiones del sur del país, mientras que en Lima y Callao ésta se mantiene en un 45%. De igual manera, las cifras de pobreza, que en promedio bajaron un 5%, se mantienen en un alarmante 85% en Huancavelica, región más pobre del país. Estas cifras, según Farid Matuk, habrían sido manipuladas.

El Canon

“El Canon es la participación que tienen los gobiernos locales y regionales del total de ingresos obtenidos por la explotación de recursos naturales en su localidad. El más importante de ellos es el Canon Minero y es el que motiva más conflictos sociales. Actualmente está constituido por el 50% del Impuesto a la Renta recaudado a las empresas del sector minero.” explica José Alejandro Godoy, abogado y blogger, autor de Desde el Tercer Piso.

El Ministerio de Economía y Finanzas, encargado de hacer la distribución, toma los siguientes conceptos para distribuir el canon:

 

  • El 20% se destina a las municipalidades de la provincia o provincias en que se encuentra localizado el recurso natural. Para su distribución se utiliza la población como criterio, otorgando prioridad a las zonas rurales, ponderando la población rural por dos (2) y la población urbana por uno (1).
  • El 60% se destina a las municipalidades provinciales y distritales del departamento o departamentos en que se encuentra localizado el recurso natural, utilizándose para su distribución el criterio de densidad poblacional.
  • El 20% restante se destina a los gobiernos regionales en cuyo territorio se encuentra el recurso natural. Mientras se culmine el proceso de regionalización la administración de estos recursos estará a cargo de las Consejos Transitorios de Administración Regionales, a  los cuales se refiere la Ley Nº 26922 – Ley Marco de Descentralización.

Tanto en Moquegua como en Tacna opera la minera Southern, que extrae cobre. Sin embargo, ambas regiones reciben sumas muy distintas por concepto de canon, razón por la cual se ha dado el conflicto. El canon está calculado según la cantidad de tierra removida y no la cantidad de mineral extraído. En ese sentido, Tacna recibe más dinero, a pesar de que el tajo abierto moqueguano de Cuajone produce mayor cantidad de cobre.

 

La desigualdad se encuentra, en este sentido, en que de ambas regiones, la que más mineral produce es la que menos dinero recibe. A esto hay que sumar lo que explica Carlos Meléndez en la entrevista que Marco Sifuentes le hizo en relación al curso de conflictos sociales que dio en la PUCP. Meléndez explica, entre otras cosas, que los habitantes de las zonas conflictivas, como Moquegua, viven en carne propia la brecha entre la riqueza que llega a la zona por la minería y el salario que reciben. A esto, Meléndez lo pone como el primer factor para la existencia de un conflicto.

 

El camino de la inversión de las regiones

 

Con motivo del “moqueguazo”, Alan García declaró, el 25 de junio, en Puno, que los gobiernos regionales “Han recibido la plata y no cumplen con hacer obras”. Sin embargo, según Perú21, en su edición del día siguiente, “la mayoría de las trabas para ejecutarlas está en el Ejecutivo”. El cuadro mostrado por el diario muestra las opiniones de dos presidentes regionales (David Salazar y Vladimiro Huaroc) y dos especialistas (Javier Azpur y Bruno Barletti). Las trabas de la inversión de los gobiernos regionales se encuentran en el SNIP, en el MEF, en el Consucode y luego en los Gobiernos Regionales.

 

A las trabas burocráticas hay que agregar la falta de proyectos viables, producto de la falta de técnicos y personal capacitado en los gobiernos regionales. La austeridad y la falta de presupuesto no permiten la contratación de personas actualizadas y especializadas en temas de elaboración de proyectos. Esto causa que el SNIP, primera instancia a la que llegan los proyectos para ser evaluados, rechace gran cantidad de proyectos por falta de viabilidad.

 

Las diferentes instancias por las que pasa un proyecto causan el retraso de los mismos, pues éstos son revisados, devueltos y vueltos a revisar. Deben cuadrar dentro de los presupuestos y finalmente debe pasarse a la ejecución. Todo el proceso puede demorar varios meses, sin contar la fase de ejecución, que tiene sus propias trabas. En este sentido, Lima tiene la batuta gracias al alto nivel de sus profesionales y a que, en su condición de capital, se encarga de administrar los recursos, favoreciendo a los proyectos locales.

 

Aprobación y pobreza

 

La aprobación presidencial y de su gabinete ministerial es, sin duda, baja. Según la primera encuesta anual del Instituto de Opinión Pública de la PUCP, efectuada en junio de 2008, los números desagregados muestran una desaprobación del 77% en el sur del país, a diferencia de Lima y Callao, donde la desaprobación ronda el 56%. De estas cifras, las razones más poderosas de la este fenómeno son el alza de los precios, la inflación y las promesas no cumplidas del presidente. 

 

Sinesio López, Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP, agrega, en el mismo informe que “García ha tenido una cierta capacidad para frenar la caída vertical que se inició en julio del año pasado. (…) Es probable, sin embargo, que el congelamiento temporal de la caída obedezca a algunas medidas que impulsa el gobierno y que favorecen a los sectores populares (la ley de tercerización y la distribución de las ganancias a los trabajadores mineros formales e informales) y a la supuesta reducción de la pobreza. El impacto incremental de ésta puede provenir más de los sectores medios y altos que de los sectores pobres y muy pobres.”

 

Dicho de otra manera, Alan García ha venido cayendo en aprobación desde julio del año pasado, pero algunas medidas que favorecen a los sectores más bajos de la sociedad han logrado frenar esta caída. A pesar de ello, sigue teniendo una baja aprobación, sobre todo en el sur, donde en marzo, el Presidente Regional de Puno, Hernán Fuentes, hablaba de “autonomía”. Sin duda, palabras peligrosas en un contexto de gran movimiento social.

 

Al cierre de este informe, la desaprobación del gabinete ministerial ha causado el anuncio del retiro del ministro de Economía y Finanzas, Luis Carranza, mientras que el jefe del Interior, Luis Alva Castro, ha declarado que dejará el puesto luego del paro general convocado por la CGTP para el 9 de julio. Tal vez estos cambios logren calmar las aguas y den paso a un mayor diálogo entre el gobierno y las poblaciones en situación de conflicto latente.