Memorex

La memoria es frágil. Por eso, el ser humano ha inventado todo tipo de tecnologías para registrar su paso por el mundo, desde la escritura en pedazos de cerámica hasta el video de alta definición. De hecho, la historia humana está basada, en buena parte, en registros escritos y visuales. Gracias a los registros, los expertos son capaces de estudiar hechos ocurridos incluso hace 5000 años.

El problema se da cuando no existe la voluntad de recordar. Cuando un grupo de personas con suficiente poder se encargan de dificultar el registro de evidencias e historias, o la publicación de las mismas, estamos ante un fuerte problema social: el olvido. En el Perú, tras casi dos décadas de violencia política, aún vivimos en el olvido. Lo demostramos cuando permitimos el regreso de Alan García a la política peruana, por ejemplo, o cuando usamos argumentos como “pero ahora estamos mucho mejor que hace 25 años”. Solemos olvidar (o más bien ignorar) las atrocidades cometidas por el ejército en la lucha contra Sendero Luminoso o, peor aún, las justificamos diciendo que ellos pacificaron el país. Una cosa es la lucha justa y necesaria contra un enemigo fanático y otra, muy distinta, es coger algunos campesinos al azar y asesinarlos por considerarlos sospechosos.

Tenemos actualmente en Palacio a una persona responsable no solo del colapso económico de nuestro país, sino también de la muerte injustificada de miles, incluyendo la matanza de los penales. Si bien los muertos de dicha matanza eran reos acusados de terrorismo, además amotinados, nada justifica que, una vez rendidos, se les repasara a punta de ametralladora.

Cada vez que paso por Lurín veo las pintas de “Fujimori inocente: estamos esperando tu regreso” y me indigno cuando escucho a su sus seguidores hablar de “inocencia” o realizar maniobras políticas para su absolución en el futuro. No se es inocente cuando se da un Golpe de Estado, se lleva una política de acallamiento de la oposición y se pretende burlar la ley para tratar de perpetuarse en el poder. Es cuestión de sentido común.

Por ello creo no solo necesaria, sino urgente, la construcción de un museo permanente de la memoria. Un lugar donde cada peruano pueda reflexionar y comprender qué pasaron las víctimas de la violencia política. Por eso es indignante ver cómo el gobierno rechaza la oferta alemana de 2 millones de dólares con argumentos como que “el Perú no necesita museos mientras sea pobre y con carencias sociales” (Antero Flores Aráoz), pues, de alguna manera el mensaje oculto es “tenemos que mantener al Perú ignorante para seguir haciendo lo que nos de la gana).

De hecho, yo también me pregunto cómo dormirá Alan García por las noches… y Fujimori, y todos los que participaron en todos los actos de crueldad.

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Una respuesta

  1. Hola Nico!
    De putamare que vuelvas a escribir, gracias por poner en forma los datos para tus lectores – expico la cosa: hace poco Julia (con la que trabajo en VW) me comentó que eso está detrás de la palabra “información” -> poner en forma los datos para su difusión.
    No sabía lo del comentario pedante y egoísta de este señor Antero Flores Aráoz y menos de la oferta alemana de los 2 millones de dólares – es evidente que se quiere mantener al Perú ignorante, ya que de otro modo la gente se daría cuenta de lo que el gobierno hace con su pueblo.
    Y si no fuera por tí, no me enteraría de estas cosas, así que otra vez: gracias por ponerme en forma las cosas!

    Viele liebe Grüße,

    Bea 😀

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