La constitución

El tema de la constitución política nunca acaba. Ayer durante el pleno del congreso, la bancada nacionalista se presentó con carteles que decían “Constitución del 79” para reclamar al gobierno que cumpla su promesa de restituir una constitución redactada hace 30 años, en un Perú totalmente distinto al que vivimos hoy. Un Perú que no había pasado aún por el Terrorismo (con mayúscula, para resaltar la herida que causó), ni por Alan García. Como podremos imaginar, se armó un chongazo. La nota la pone Perú 21.

No soy experto en temas constitucionales. Para eso, siempre podemos leer a Godoy. Sin embargo, hablando íntegramente desde mi humilde ignorancia, creo que deberíamos tener una sola constitución que se vaya actualizando de cuando en cuando, como la de EE.UU., es decir, fijar de una vez las reglas de juego. No podemos cambiar constantemente la base de nuestra democracia porque al gobernante de turno le dio una rabieta. Eso no permite crecer, ni desarrollarse.

Solo en el siglo XX, hemos tenido cuatro constituciones. Eso es, una constitución cada 25 años en promedio. Recordemos, además, que el siglo pasado hemos tenido gobiernos que se alternaban entra la dictadura y la democracia a un ritmo de casi, uno democrático, un dictador. Hemos tenido 7 dictadores durante el siglo XX: Augusto Leguía, Oscar Benavides, Manuel Sanchez Cerro, Manuel Odría, Juan Velasco y Alberto Fujimori; realmente, una cosa macondiana. La mayoría ejerció doble mandato (incluso tenemos a uno tan conchudo que se mandó por un tercero), sea por vías democráticas truculentas o por un sencillo Golpe de Estado.

A lo que me refiero es que en el Perú no se gobierna: se manda. A nadie le interesa siquiera escuchar lo que el otro tiene que decir por cuestiones ideológicas de lo más estúpidas. El mal del Perú es que nos decimos una democracia, pero a la hora de organizarse para lograr objetivos, nuestros políticos buscan la mejor manera de imponer su forma de pensar, no importa a quién atropellan. No importa incluso si se trata de la Carta Magna. Así son los políticos en este país.

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3 comentarios

  1. Cuando se toca el tema de la constitución tiene que partirse del tema de la legitimidad. La constitución es el pacto social que define a una sociedad, es el acuerdo mínimo básico podríamos decir. Y el problema con nuestra constitución (la del 93) es que es producto de un gobierno dictatorial y un fraude electoral. Legitimidad no tiene ninguna. Si aún se mantiene vigente es producto de que los “poderes económicos” han buscado mantener todo el capitulo económico, que limita totalmente al estado para trabajar en materia económica. La constitución de 1979 tiene la legitimidad que le otorga el haber surgido de una asamblea constituyente, que es desde mi punto de vista, la máxima expresión de una democracia.
    Como muchos cuando cayó el gobierno de Fujimori esperaba que se convocara a una asamblea o que se le dieran poderes constituyentes al nuevo congreso. Creo que esa hubiese sido la mejor opción. La otra opción que se barajó fue declarar ilegal a la constitución del 93 y actualizar a la de 1979 con las nuevas instituciones creadas (como la defensoría que se incluyó a partir de la del 93). El problema con eso es que se declaraba ilegal todos los actos posteriores a 1993 incluyendo las nuevas elecciones.
    Una tercera opción fue la que planteó la comisión Henry Pease (en la que participó del castillo) que planteaba una reforma constitucional en base a ambas contituciones (79 y 93) y que tenía el acuerdo de la mayor parte de bancadas. El problema era el capitulo económico que era modificado.
    Desde mi punto de vista mantener ese capitulo es insostenible. Creo que se debe retomar el proyecto que planteo Pease y hacer un nuevo debate sobre la política económica. De acuerdo a las ultimas elecciones presidenciales, más de la mitad del país espera un cambio en política económica. Cambio que este gobierno está incumpliendo, Saludos!

  2. Cuando Fujimori dio el autogolpe y llamó a una nueva constitución tú y yo teníamos 6 años. Creo que dificilmente podíamos estar informados siquiera de qué era la constitución.

    Desde el punto de vista de la legitimidad, la del 79 es más democrática. Pero toma en cuenta algo: responde a un país que ya no existe. Recuerda siempre que el presente es consevuencia directa del pasado. Pretender regresar a la constitución del 79 es como pretender que no existieron ni Fujimori, ni el fiasco de Alan García, ni el terrorismo, y que somos un país de partidos políticos más o menos organizados.

    El Perú no tiene un problema económico per se. La liberalización de la economía es, facil, lo más rescatable de los 90’s, era algo que tenía que hacerse, sea quien haya sido presidente. El Estado no puede meter la mano en la economía como se hizo en los 80’s, el resultado ya lo conocemos. Si bien es verdad que tampoco es tan cierto que el mercado lo va a resolver todo. El Estado debería encargarse de dar educación de calidad, salud y seguridad a su población. Preguntale a tu viejo como era la compañía de teléfonos del Estado si no.

    En el Perú lo que tenemos es un fuerte problema social y racial. Tenemos casos como el de los “malditos de Larcomar” que presentan hasta qué punto puede llegar la discriminación en este país. Lleva el tema a nivel macro y puedes ver que el problema está en la distribución. Porque hay plata. Hay inversión. De hecho, las regiones tienen mucho más importancia que haqce 20 años. Pero también hay el problema de las comunidades campesinas. ¿Te das cuenta?

  3. Discrepo contigo. Desde mi punto de vista la liberalización de la economía es lo menos rescatable de los 90’s. El neoliberalismo ha fracaso, no sólo aquí sino en todo el mundo. En teoría, con el neoliberalismo nos ibamos a convertir en un nuevo milagro económico, un tigre asíatico. 16 años despues, tenemos un país más desigual, con un sector económico que tiene grandes ingredos (cada dia mayores y levantan las cifras de nuestro PBI) pero por el otro tenemos que los trabajadores, campesinos, maestros y demás, en igual o peor situación económica que la del 92, con sueldos que no han variado mucho. Que el estado no intervenga en economía ha sido el peor error que hemos cometido. Porque una cosa es empujar y flexibilizar el desarrollo de la empresa privada (con lo que estoy de acuerdo) pero otra quitar toda dirección a la economía. Si hubiesemos optado por una social democracia, y una economía social de mercado, pudimos haber aprovechado mucho mejor la apertura económica al exterior, desarrollando industria y concocimiento. Nada de eso hemos hecho. Personalmente creo que es momento de cambiar el modelo. Saludos!
    PD. Bajate el Firefox 3 =P

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