Intolerancia

Control total, aquello nuestro pequeño nazi que todos llevamos dentro, pero que pocos intentan tener. Al menos al gobierno de turno parece encantarle la idea de tener todo bajo su control, o al menos gobernar sin oposición. Pero eso, señores, no es democracia.

Esta mañana la editorial de Perú.21 mencionó el tema de la intolerancia del gobierno. Me robo un pedacito.

En Perú.21, Rosa María Palacios vio con preocupación que el apego del presidente García por el modelo chino, sustentado en mucho crecimiento económico y poca libertad política, lo lleve a extenderlo al Perú. A su vez, Santiago Pedraglio coincidió en el riesgo de esta admiración por el esquema chino, y observó que se ha desatado un hostigamiento sistemático a quienes discrepan con el gobierno y sus ideas. Jorge Bruce reflexionó de un modo parecido y lamentó que, por el peso de su opinión, Mario Vargas Llosa solo celebre el enfoque económico del segundo régimen de García y no se percate de su manejo político. A su vez, en La República, Alberto Adrianzén y Mirko Lauer coincidieron en advertir una ola de macarthismo en algunos medios.

Como ya muchos nos hemos dado cuenta, la oposición en este gobierno es nula. Al menos políticamente. En este caso, la única oposición que tiene Alan es el montón de gremios y sindicatos que reclaman, no sin derecho, que se está dando demasiado peso a la política económica y muy poco a lo social. Es verdad, el Perú se ha convertido en un buen lugar para invertir, pero eso no debería significar darle todos los beneficios a los inversores en desmedro de los pueblos que sufren contaminación en sus aguas, la deforestación de sus selvas, las arbitrariedades de toda empresa, etc.

Podemos decir, con toda razón, que Alan García se ha vendido al neoliberalismo de una manera tal que permite dejar impunes cosas tan criminales como la muerte de 4 manifestantes del paro agrario, diversos actos de corrupción dentro de su partido y demás etcéteras. Sin embargo criminaliza y llama terroristas y “perros del hortelano” no a quienes participan activamente en, efectivamente, detener el desarrollo, sino a quienes también quieren aprovechar ese desarrollo, pero se encuentran fuera del círculo de privilegiados (como si estuvieramos en pleno antiguo régimen). Eso se llama intolerancia. En una democracia, eso debería ser un crimen.

Pero bueno, Alan ya tiene historia criminal, no? ¿O acaso nos hemos olvidado de la matanza de los penales?

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3 comentarios

  1. Todo esto no es nuevo. El gobierno ha mostrado su cara desde el principio, sólo que no la hemos querido ver. Se le dio carta blanca por “habernos salvado” de una dictadura, pero es justamente a eso a lo que se convirtiendo este gobierno. Lo vengo diciendo desde el 2006 (ver esto, esto, esto, esto, esto, esto, esto, esto, esto, y esto. En todos los casos la respuesta del gobierno ha sido represión indiscriminada y desconocimiento de la voluntad de la población en beneficio de los grandes inversionistas y los propios intereses de Alan García. Dictadura? en camino, por ahora autoritarismo, como no veíamos desde Fujimori. Alan prometió aplicar el modelo Chino al Perú y por ahora lo va cumpliendo!!!!

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