Descubrimiento histórico: un planeta con condiciones bastante parecidas a las de la Tierra

Siempre me alucino con la ciencia, de hecho, si no fuera malo con los números me gustaría ser físico o químico o tal vez astrólogo. De hecho, me gustaría trabajar en un observatorio, pero también en un laboratorio, si fuera ambos mejor. Es que, tomando la idea de un amigo de mi enamorada, entender lo que sucede a nivel molecular y a un nivel macro, con los planetas y las galaxias, es darse cuenta de que Dios realmente existe.

Con Dios me refiero no al espaguetti volador, ni a la cucaracha gigante, ni a la tortuga que sostiene el mundo, ni mucho menos al viejo barbudo que le abrió el mar a Moisés y mandó las plagas al Faraón, sino a esa energía que ordena las cosas de tal manera que funcionan por sí solas, como si una máquina invisible les dijera qué hacer. Sino, ¿cómo hace una semilla para convertirse en árbol? o ¿cómo es que de la nada apareció el universo? e incluso ¿cómo así, simplemente, existe el mundo, el universo, las cosas, los humanos, los animales y todo lo que nos rodea? ¿No son acaso “creación” de algo “superior”? ¿O aparecieron acaso por mera casualidad? Yo creo que hay algo que mantiene a las cosas funcionando, una energía (o un conjunto de estas), no se. Yo creo en Dios, pero a mi manera racional de hacerlo.

En fin. Sucede que leí ayer en CNN.com que un grupo de científicos encontraron un planeta muy parecido a la Tierra ubicado a unos 20,5 años luz de aquí. Según el Clarín de Argentina el planeta es 1,5 veces mayor que la Tierra y tiene una masa cinco veces superior, además, la gravedad en su superficie es 2,2 veces la de la Tierra, mientras que su masa es más grande (cinco veces la de la Tierra). Este planeta, que orbita en 13 días alrededor de la estrella Gliese 581, fue descubierto a través del telescopio HARPS (de 3,6 metros), ubicado en el Observatorio de La Silla, en Chile*.

Básicamente, dice por otro lado el artículo en CNN**, uno podría celebrar su cumpleaños cada 13 días, pero tendría que comer menos torta porque su peso sería poco más del doble del que tiene en la Tierra. A pesar de que el planeta tiene una superficie rocosa como el nuestro y existe la posibilidad de que exista agua, los científicos aún no han determinado qué hay y qué no hay en aquel cuerpo. Al igual que nuestra Luna, tiene un lado al que siempre le da el sol y un lado oscuro. En el lado iluminado, donde existiría la posibilidad de vida, el sol se podría verse unas 20 veces más grande de lo que vemos la luna.

El astrónomo Rui Jorge Agostinho, director del Observatorio Astronómico de Lisboa mencionó que “Se dedujo que por la distancia que tiene respecto de su estrella y sus características de orbitación, tiene entre 0 y 40 grados Celsius, lo que lo hace habitable en términos humanos. En astrofísica, sabiendo órbita y distancia, es posible saber la temperatura”, explicó el astrónomo.

Sucede que el sol al rededor del cual orbita este planeta es una estrella conocida como “enana roja“. Es decir, una estrella de diámetro y masa de menos de una tercera parte de la del sol. Por consecuencia, emite menos calor y se consume mucho más lentamente que nuestro sol. Además, no se expande como lo haría nuestro sol cuando consuma todo su hidrógeno, sino que se contraería hasta desaparecer. El planeta en cuestión se encuentra más o menos 14 veces más cerca de lo que la Tierra está al sol, y esta cercanía es la que permitiría la existencia de agua y de una temperatura adecuada, ambas esenciales para la vida como la conocemos.

Esto me hace pensar en dos cosas muy puntuales:
1- Entre tantos planetas y sistemas, y soles y estrellas, que la Tierra sea el único habitable y habitado es una idea medieval y, creo yo, absurda. Pero la lejanía de estos sistemas haría en todo caso muy difícil la comunicación. Al menos con la tecnología actual.
2- El universo es demasiado perfecto para que todo sea una casualidad. O sea, de hecho el movimiento puede ser muy aleatorio e impredecible, pero su ordenamiento, sus condiciones, el hecho que haya órbitas, que haya enegías termodinámicas y que se den condiciones para la vida, y sobre todo, que los humanos tengamos el cerebro suficientemente desarrollado para observarlo e interpretarlo me parece todo menos casualidad.

*Copiado casi textualmente de la edición virtual de El Clarín en: http://www.clarin.com/diario/2007/04/25/sociedad/s-03401.htm
**Para los que hablan inglés: http://edition.cnn.com/2007/TECH/space/04/25/habitable.planet.ap/index.html?eref=edition

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